Tres firmas del sector confirmaron a los envíos a Infobae. Los datos oficiales muestran que el segmento energético lideró los egresos en algunos meses.
Algo que parecía lejano hace apenas un año, comenzó a ocurrir en 2026: petroleras de capitales extranjeros con operaciones en la Argentina retomaron el envío de utilidades a sus casas matrices en el exterior. Es la primera vez que eso sucede desde que el cepo cambiario fue restablecido en septiembre de 2019, una restricción que durante casi siete años bloqueó la repatriación regular de ganancias por parte de empresas multinacionales.
Infobae pudo confirmarlo con tres petroleras. El movimiento es la consecuencia directa de una flexibilización dispuesta por el Banco Central a través de la Comunicación “A” 8226, dictada el 11 de abril de 2025 y vigente desde el 14 de ese mes. Esa norma habilitó a las entidades financieras a dar acceso al Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) para girar divisas al exterior en concepto de utilidades y dividendos, pero con una condición clave: solo corresponden a ganancias generadas en ejercicios anuales iniciados a partir del 1° de enero de 2025. El stock histórico de dividendos acumulados durante los años de cepo no quedó liberado.
Lo que los datos del Banco Central muestran es que el canal ya está funcionando. En marzo de 2026, los egresos por utilidades y dividendos totalizaron USD 869 millones, de los cuales USD 603 millones se canalizaron mediante compras en el mercado de cambios y USD 265 millones a través de operaciones de canjes, fondeados principalmente mediante cobros de Bopreal. El sector energético concentró la porción más significativa: USD 460 millones, más de la mitad del total. En abril, los egresos globales por ese concepto fueron de USD 365 millones, con el sector energético aportando otros 107 millones de dólares.

Dentro del universo de empresas de capitales extranjeros que operan en el país, se cuentan algunas como TotalEnergies, Chevron y Shell. También figuran algunas firmas argentinas que están radicadas en el exterior.
Un cepo con historia
El cepo cambiario se restableció el 1° de septiembre de 2019, tras la derrota electoral que sufrió Cambiemos en las elecciones primarias de ese año. A través del Decreto 609/2019 y de la Comunicación “A” 6770 del Banco Central, la autoridad monetaria reinstauró los controles sobre el mercado de cambios. Desde entonces, el giro de utilidades y dividendos al exterior quedó sujeto a autorizaciones especiales que, en la práctica, bloquearon durante años la repatriación regular de ganancias por parte de las compañías con capital extranjero.
La medida tuvo consecuencias concretas sobre las decisiones de inversión. La imposibilidad de repatriar dividendos fue uno de los factores que llevó a algunas multinacionales a desacelerar o revisar sus planes en el país, y obligó a muchas otras a reinvertir utilidades localmente o a mantener fondos inmovilizados en la Argentina sin posibilidad de transferirlos.
Con la llegada del gobierno de Javier Milei en diciembre de 2023, el proceso de desmantelamiento del cepo comenzó de forma gradual. La primera etapa apuntó a las personas humanas: en abril de 2025, el Banco Central eliminó el límite de USD 200 mensuales para la compra de divisas, levantó las restricciones asociadas a subsidios y empleo público, y derogó las denominadas “restricciones cruzadas” que impedían operar en el MULC a quienes hubieran accedido al dólar MEP o al contado con liquidación en los 90 días previos. Para las empresas, en cambio, el esquema mantuvo una arquitectura de controles que sigue vigente hasta hoy.
Lo que el cepo empresario todavía frena
En mayo de 2026, el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, fue explícito al respecto: el organismo no tiene entre sus prioridades eliminar las restricciones cambiarias para las personas jurídicas. “Nos preocupa más el funcionamiento del comercio exterior que la posibilidad de que las empresas puedan atesorar dólares. Nuestra prioridad es el funcionamiento de la economía”, señaló en una conferencia de prensa.

Las restricciones vigentes para las empresas abarcan varios frentes. La compra de divisas para atesoramiento por parte de personas jurídicas sigue prohibida. Las deudas financieras contraídas con empresas vinculadas antes de diciembre de 2023 continúan con acceso restringido al mercado oficial y se canalizan mayormente a través del Bopreal. Los pagos a empresas vinculadas por servicios deben esperar 90 días para acceder al MULC. Y la denominada “restricción cruzada” sigue operando: quienes compran dólares en el mercado oficial quedan inhabilitados durante 90 días para operar con dólar MEP o contado con liquidación.
En ese contexto, el Banco Central también tuvo que cerrar un mecanismo que algunas empresas habían comenzado a utilizar para sortear las trabas. En mayo de 2025, a través de la Comunicación “A” 8244, el organismo extendió de seis a dieciocho meses el plazo mínimo que debe transcurrir entre la emisión de una obligación negociable y el acceso al MULC para pagar vencimientos de capital. La medida apuntó a cortar una operatoria mediante la cual compañías emitían deuda en dólares a corto plazo para hacerse de divisas fuera de los canales habituales, y buscó también resguardar la demanda del Bopreal, el instrumento oficial diseñado para canalizar el pago de dividendos y deudas comerciales anteriores al 12 de diciembre de 2023.
La señal para los inversores
Más allá de los montos, lo que el reinicio del giro de dividendos representa para la industria energética excede lo estrictamente contable. Para empresas con operaciones en Vaca Muerta, por ejemplo, la posibilidad de repatriar utilidades a través del mercado oficial constituye una condición básica a la hora de justificar inversiones de largo plazo ante sus casas matrices.
El interrogante que permanece abierto es qué ocurrirá con el stock de dividendos acumulados durante los años en que el cepo estuvo vigente. Por el momento, la discusión continúa abierta y todavía no hubo anuncios oficiales.
